Estos días me he estado comiendo mucho la cabeza (cosa BASTANTE frecuente). Y hay una reflexión que me gustaría compartir... una sobre las elecciones.
Se supone que nuestra personalidad es, en su punto más básico, las elecciones que tomamos: decidir tirar un papel al suelo o a la papelera, decidir estudiar o no hacerlo, decidir jugar a las cartas o al ordenador... y esas elecciones forjan nuestra forma de actuar, hacia nosotros y hacia los demás.
Algunos procuran buscar las elecciones que impliquen la menor dificultad para realizarse, otros buscan el resultado para ellos mismos, otros buscan la elección que les lleve a la diversión inmediata... yo quiero centrarme en las elecciones más básicas: el camino fácil y el camino difícil.
En principio el camino difícil suele reportar más que el fácil (se suele decir que quien algo quiere algo le cuesta), por ejemplo decidir estudiar en vez de ver la tele. Pero, ¿qué pasa si no está tan claro? ¿Qué pasa si no estás seguro de que luchar por algo vaya a funcionar? ¿Qué pasa si la incertidumbre del camino fácil te lleva a algo mejor que a lo que puedes aspirar con el camino difícil? Y, más aún, ¿qué pasa si el camino fácil es mejor para alguien más que tú mismo?
Siempre, y digo SIEMPRE, había pensado que lo correcto es el camino difícil, que el esfuerzo tiene su recompensa... pero he aprendido que el mundo es injusto e impredecible, que no lo puedes enmarcar todo bajo una premisa como "sufre ahora para que después todo sea genial". ¿Dónde me lleva eso? ¿Al camino difícil? ¿Al fácil?
Me despido escuchando a Jason Mraz...
Sed felices =)
sábado, 29 de agosto de 2009
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Bueno en mi opinión trabajando duramente para conseguir algo siempre vas a obtener mejores resultados... la clave esta en cómo trabajar para conseguirlo...
ResponderEliminarNo te desanimes =)=)