jueves, 8 de octubre de 2009

Bucle Interminable

No es la primera vez que hablo de ésto, pero bueno, ya tocaba...
No hay peor cárcel que uno mismo. Puedes luchar contra la opresión, librar batallas contra lo injusto y poner todos tus esfuerzos en una represión. Siempre que ésta sea ajena claro.
Porque cuando tú mismo te conviertes en lo que te oprime, cuando te das cuenta de que el único problema es que no cambias, el tema es mil veces más complicado.
Y da igual que lo sepas, que veas dónde está el error y dónde la solución. No importa en absoluto que descubras el remedio (que no es difícil), sino aplicarlo.
Así que te pasas la vida cometiendo los mismos errores, en un bucle interminable, con la impotencia de verte a tí mismo haciendo EXACTAMENTE lo mismo que la última vez que pasó. Puedes preveer paso a paso todo lo que te va a pasar, esperártelo y, como siempre, verlo ocurrir.
No es fácil cambiar un hábito, ni tu forma de ser... no te sientes cómodo forzándote a actuar en contra de lo que tu mente/cuerpo/loquesea te pide y te da la sensación de no ser tú mismo... pero es que la cosa puede ser incluso peor...
Porque, ¿qué haces cuando luchas contra un bloqueo? ¿Qué pasa si es algo físico y mental a la vez? ¿Cómo diablos luchas contra una actitud que adoptas sin darte cuenta?
La rabia que da ver cómo eres en ciertos momentos de tu vida y cómo no eres capaz de reaccionar en los otros. A pesar de que lo único que haría falta es ser exactamente igual que en los momentos buenos: ser natural, sin tensiones, sin preocupaciones sobre qué decir o qué hacer... ser tú siempre...
¿Lucha imposible? ¿Causa perdida? ¿Nada que no pueda hacer el esfuerzo? No sé... cuando consiga algo (que de momento no ha sido el caso) os avisaré.
De momento sed felices =)

domingo, 4 de octubre de 2009

La universidad mató al gato

Pido perdón por este lapsus que he tenido. Empezar la universidad, acabar de preparar una gran y ambiciosa historia de rol, las ineludibles fiestas de Las Rozas, las clases de conducir, teatro... digamos que he andado algo liado.
Pero con el ritmo de vida ya más o menos estructurado, retomo mi blog con ganas y fuerza.
Lo dicho, ya estoy de vuelta.
Sed Felices =)

viernes, 2 de octubre de 2009

El cuento del dragón y la luna

La mitad de este cuento es verdad, la otra mitad no la recuerdo, así que la escribo yo:

Había en un bosque un dragón que quería alcanzar la luna. Lo ansiaba con tanta fuerza que dedicaba todo su tiempo a ello. Probó con sus alas, probó con una gran, grandísima escalera, pidió ayuda a otros animales... pero daba igual cuanto hiciera, la luna seguía inalcanzable, inamovible y majestuosa donde estaba.
Cierto día, el dragón merodeaba en medio de la noche cerca de un lago. Acercó su cabeza para beber agua y fue entonces cuando lo vio: vio a la luna en medio del lago, igual de bella, de inamovible y de majestuosa que arriba.
Pensó el dragón que si no podía alcanzar la luna era porque no había que subir, sino bajar. Nadar en vez de volar, y así lo hizo.
Se zambulló en el profundísimo lago y comenzó a bucear tan rápido como pudo. Nada le detuvo. Ni la oscuridad, ni los peces, ni los estrechos pasadizos submarinos, simplemente seguía bajando.
Y aunque se quedaba sin aire siguió bajando.
Bajando, bajando, bajando...
Hasta que el aire se terminó.
Y parece ser que, entonces, el dragón alcanzó la luna.

Sed felices =)