No es la primera vez que hablo de ésto, pero bueno, ya tocaba...
No hay peor cárcel que uno mismo. Puedes luchar contra la opresión, librar batallas contra lo injusto y poner todos tus esfuerzos en una represión. Siempre que ésta sea ajena claro.
Porque cuando tú mismo te conviertes en lo que te oprime, cuando te das cuenta de que el único problema es que no cambias, el tema es mil veces más complicado.
Y da igual que lo sepas, que veas dónde está el error y dónde la solución. No importa en absoluto que descubras el remedio (que no es difícil), sino aplicarlo.
Así que te pasas la vida cometiendo los mismos errores, en un bucle interminable, con la impotencia de verte a tí mismo haciendo EXACTAMENTE lo mismo que la última vez que pasó. Puedes preveer paso a paso todo lo que te va a pasar, esperártelo y, como siempre, verlo ocurrir.
No es fácil cambiar un hábito, ni tu forma de ser... no te sientes cómodo forzándote a actuar en contra de lo que tu mente/cuerpo/loquesea te pide y te da la sensación de no ser tú mismo... pero es que la cosa puede ser incluso peor...
Porque, ¿qué haces cuando luchas contra un bloqueo? ¿Qué pasa si es algo físico y mental a la vez? ¿Cómo diablos luchas contra una actitud que adoptas sin darte cuenta?
La rabia que da ver cómo eres en ciertos momentos de tu vida y cómo no eres capaz de reaccionar en los otros. A pesar de que lo único que haría falta es ser exactamente igual que en los momentos buenos: ser natural, sin tensiones, sin preocupaciones sobre qué decir o qué hacer... ser tú siempre...
¿Lucha imposible? ¿Causa perdida? ¿Nada que no pueda hacer el esfuerzo? No sé... cuando consiga algo (que de momento no ha sido el caso) os avisaré.
De momento sed felices =)
jueves, 8 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario