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sábado, 29 de agosto de 2009

El camino fácil

Estos días me he estado comiendo mucho la cabeza (cosa BASTANTE frecuente). Y hay una reflexión que me gustaría compartir... una sobre las elecciones.
Se supone que nuestra personalidad es, en su punto más básico, las elecciones que tomamos: decidir tirar un papel al suelo o a la papelera, decidir estudiar o no hacerlo, decidir jugar a las cartas o al ordenador... y esas elecciones forjan nuestra forma de actuar, hacia nosotros y hacia los demás.
Algunos procuran buscar las elecciones que impliquen la menor dificultad para realizarse, otros buscan el resultado para ellos mismos, otros buscan la elección que les lleve a la diversión inmediata... yo quiero centrarme en las elecciones más básicas: el camino fácil y el camino difícil.
En principio el camino difícil suele reportar más que el fácil (se suele decir que quien algo quiere algo le cuesta), por ejemplo decidir estudiar en vez de ver la tele. Pero, ¿qué pasa si no está tan claro? ¿Qué pasa si no estás seguro de que luchar por algo vaya a funcionar? ¿Qué pasa si la incertidumbre del camino fácil te lleva a algo mejor que a lo que puedes aspirar con el camino difícil? Y, más aún, ¿qué pasa si el camino fácil es mejor para alguien más que tú mismo?
Siempre, y digo SIEMPRE, había pensado que lo correcto es el camino difícil, que el esfuerzo tiene su recompensa... pero he aprendido que el mundo es injusto e impredecible, que no lo puedes enmarcar todo bajo una premisa como "sufre ahora para que después todo sea genial". ¿Dónde me lleva eso? ¿Al camino difícil? ¿Al fácil?
Me despido escuchando a Jason Mraz...
Sed felices =)

martes, 25 de agosto de 2009

Que nada cambie

-Pide un deseo
-¿Y si no tengo nada que pedir?¿Y si tengo cuanto quiero y no necesito nada mas?
-Pide entonces que nada cambie

Así reza la entrada del tuenti de una de mis amigas. Lo que ha llevado a otro de mis amigos a decir una frase: "Nunca pidas que nada cambie". Y eso me ha llevado irremediablemente a una reflexión interna...
Creo que la frase Nunca pidas que nada cambie es una de esas frases con las que "se te llena la boca". Me explicaré mejor:
Estoy casi seguro de que alguna vez os habéis planteado algo sin ser capaces de encontrar solución, o que habéis discutido con un amigo sobre un tema ético o filosófico difícil de resolver. Entonces, de repente alguien llega y zanja la conversación con una frase cargada de sabiduría maestra, o conocida por todos, o que demuestra una admirable filosofía de vida: "Carpe diem, que la vida son dos días", "Nunca digas nunca"...
A estas frases yo las llamo "frases con las que se te llena la boca". Son frases que pueden ser más o menos ciertas y que conllevan detrás una marcada actitud de vida que, en realidad, muy pocos siguen. Sin embargo, crean un impacto al oírlas que, por algún motivo, te hace verlas como muy ciertas.
Volviendo al tema, creo que, de cierta forma, no se debe pedir que nada cambie. Eso sería una forma de conformismo y de conservadurismo extremo que nos llevaría a un estancamiento permanente (hasta ahí estoy de acuerdo). Pero, aplicado en ciertos aspectos, no es algo muy fácil de cumplir, por eso es por lo que pienso que es una frase con la que se te llena la boca.
La avaricia rompió el saco (o mató al gato, como me gusta decir). Si eres feliz, si de verdad no necesitas nada más en tu vida más allá de lo que tienes, si cuando te dicen "pide un deseo" no sabes qué pedir (y esto es algo que me ha pasado)... ¿de verdad quieres que las cosas cambien?
Creo que el que ha vivido esa experiencia y se ha encontrado verdaderamente feliz solo teme perderla, o al menos YO temí perderla por encima de todo... y desde luego mi único deseo siempre fue "ojalá sea así para siempre".
¿Me equivoco? ¿Estáis de acuerdo? Comentad, comentad, comentad... a ver qué opináis.
Me despido.
Sed felices =) (Pero comentad)